Zero Waste- Cero Basura.

¿En verdad existirán personas que no produzcan basura? ¿Cómo coexisten en sociedades completamente sumergidas en el consumo desenfrenado y excesivo, donde con frecuencia el valor agregado de las personas suele ranquearse de acuerdo a sus cosas y posesiones?

Todo entre más práctico y más rápido desaparezca de nuestra vista mejor. Comprar, desempacar y tirar, una vieja rutina que repetimos una y otra vez desde que muchos tenemos memoria. Todo aquello que ya no sirve, está desgastado o sencillamente ya pasó de moda tiene que irse. Se ha convertido en una costumbre tan inmersa en nuestro sistema que incluso actuamos igual con los alimentos, en promedio se desperdician alrededor de 53kg de comida por persona de forma anual. 

También vale la pena destacar que en promedio se producen 617kg de basura por persona anualmente, de esta misma 80 millones de toneladas van a parar a los océanos. No obstante, a diferencia de lo que suele pensarse, la mayor parte de los desechos provienen de sociedades avanzadas ya que existe una relación directa entre más dinero, más consumo y por ende más basura. 

A raíz de toda esta situación, alrededor del año 2007 emergió el movimiento zero waste (cero basura),  término que de igual forma hace referencia a “cero desperdicio”. Se trata justamente de personas que han adaptado sus vidas para contraponerse a esta lógica de crecimiento y consumo desenfrenado. En lugar de tirar y renovar, buscan reducir sus desechos y con ello su consumo de recursos al mínimo. Esto quiere decir que el movimiento se centra en la utopía de crear un sistema circular cerrado en el que todos los residuos se reintegren en el ciclo. 

No obstante no se trata de un modo de vida perfeccionista e impositivo, sino que busca establecer prácticas que se encaminen hacia la utopía, de modo que todo tipo de acciones sumen a la causa. De esta forma también se puede crear una concientización sobre las consecuencias de nuestro consumo y el impacto que este puede generar. 

En torno a esto, uno podría pensar ¿Para qué complicarse la vida si podríamos concentrarnos en el reciclaje? Es importante resaltar que no es una mala iniciativa, sin embargo debería utilizarse como última instancia si reducir o reusar no son posibles. Esto se debe a que el proceso de reciclaje normalmente necesita el consumo de importantes cantidades de energía y recursos vírgenes. Además con frecuencia la calidad de los productos tiende a bajar de forma significativa. 

Producción anual de desechos de Bea Johnson

Producción anual de desechos de Bea Johnson

Para todo esto es normal cuestionarse cómo es posible que existan personas que hayan logrado adaptar cada actividad de su día a día a esta filosofía. Bea Johnson de origen estadounidense es conocida por generar solamente la cantidad equivalente a una tasa de basura durante un año. Ella es prácticamente la fundadora del movimiento y ha sido una gran inspiración para muchas personas por medio de sus consejos en redes sociales y blogs (@zerowastehome en instagram). También la alemana Olga Witt se ha sumado a los esfuerzos para incitar a más personas a sumarse a la causa (@zerowastelifestyle.de en instagram). 

Entre sus principales consejos destaca el siempre comenzar por lo más sencillo, se trata de buscar alternativas no de renunciar a nuestras prácticas, de otra forma los cambios pueden parecer abrumadores. También sugieren preguntar a las personas mayores, como pueden ser los abuelos, qué hacían ellos antiguamente, ya que ellos provienen de una generación en que no se podían permitir simplemente desechar sus cosas. De igual forma es conveniente investigar distintas prácticas en otras culturas, algo que resulta tan esencial como el papel higiénico en occidente, es completamente remplazado con agua, jabón y una toalla en algunas culturas asiáticas.  

Sin embargo si el papel higiénico no resulta un primer paso fácil de tomar, existen muchos productos de un solo uso que pueden ser remplazados fácilmente. Por ejemplo las servilletas de papel, si pensamos en que realmente se talan hectáreas de árboles para que después de un solo uso lleguen a los basureros, deduciremos que realmente no es difícil cambiar a servilletas de algodón que puedan lavarse. De igual forma sucede con servi-toallas, pañuelos y toallas desmaquillantes. Los cubiertos y botellas  desechables al igual que hojas de aluminio o el famoso egapack son de igual forma fácilmente sustituibles por termos, tuppers y cubiertos lavables. 

A todo esto se suma una parte esencial que son las compras. Es importante hacer consciencia de todas las substancias tóxicas que migran de los empaques a los alimentos y las complicaciones que pueden generar a nivel hormonal. Por lo tanto otra de las principales recomendaciones es comprar “desempaquetado” y llevar sus propias bolsas de tela, redes y tuppers. Esto se puede hacer tanto en los conocidos y populares mercados semanales como en tiendas a granel como Estado Natural.

Olga Witt en su tienda a granel en Colonia, Alemania

Olga Witt en su tienda a granel en Colonia, Alemania

Por otro lado, tampoco es necesario renunciar a todos aquellos productos que no se encuentran en este tipo de establecimientos ya que existen múltiples recetas caseras para poder hacerlas de forma sencilla y completamente sustentable. Aquí mismo les proporcionamos algunas recetas publicadas por Olga Witt. 

Detergente: 

Ingredientes: 

  • 200 ml de agua hirviendo
  • 2 cucharadas de bicarbonato de sodio 

Preparación: 

  1. Verter el agua hirviendo junto con el sodio en un tazón y batir hasta que se disuelva
  2. Esperar a que la mezcla se enfríe y verterlo en una botella de detergente

Nota: agitar antes de cada uso

Crema corporal: 

Ingredientes: 

  • 50g de cera de abeja
  • 100- 200g aceite de buena calidad (puede ser aceite de oliva o de coco)

Preparación: 

  1. Echar la cera de abeja en una olla derretir en baño maría
  2. Verter el aceite una vez que esté completamente derretida la cera y revolver
  3. Vaciar en un recipiente 

Nota: También puede hacerse crema en barra utilizando poco aceite

Desodorante: 

Ingredientes: 

  • 1-2 cucharaditas de bicarbonato de sodio
  • 100 ml de agua
  • Opcional: 2 gotas de aceite esencial de árbol de té o 10 gotas de aceite esencial de  salvia (ayuda contra el sudor)

Preparación: 

  1. Hervir agua y dejar enfriar 
  2. Una vez tibia el agua, mezclar con el bicarbonato poco a poco hasta que (es importante que la temperatura no sea muy alta ya que de lo contrario el bicarbonato puede irritar la piel)
  3. Incorporar las gotas de aceite esencial 
  4. Vaciar en un recipiente

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